La declaración de misión de la organización, que describe sus metas y objetivos.
Valores y principios fundamentales que guían las acciones de la organización.
Los ideales y objetivos de La Liga del Dragón y su líder, el Rey Dragón (también conocido como Longwang), se basan en una visión imperialista, milenaria y extremadamente radical sobre cómo debe ser gobernado el mundo.
El objetivo final: Un "nuevo orden" mundial El propósito definitivo del Rey Dragón y su Liga es la dominación mundial. Guiado por un extraño y retorcido sentido de la justicia, el Rey Dragón anhela construir un mundo mejor, erradicando por completo la pobreza y el dolor, pero con la condición absoluta de que sea liderado y gobernado únicamente por él.
Para lograr esta utopía, su plan maestro a largo plazo es espeluznante: busca provocar el colapso de la civilización tal y como la conocemos y la aniquilación de gran parte de la raza humana. Su idea es que, a partir de esas cenizas, la humanidad resurja y él pueda guiar a los pocos supervivientes hacia una nueva era de paz, armonía y prosperidad bajo su mandato.
Sus ideales y métodos A pesar de sus planes genocidas y de dirigir una organización criminal, el Rey Dragón y su Liga se rigen por principios muy estrictos:
El Honor y la superación: El Rey Dragón sigue un estricto código de honor y considera que la superación personal es uno de los valores más elevados. Esta es la razón por la que siente una profunda admiración y respeto por el Centinela, a quien ve como una némesis digna y el único protector válido de Betlam, llegando incluso a considerar que guardar la identidad secreta del héroe es su propia responsabilidad.
Imperialismo y tradición: La Liga del Dragón es una sociedad secreta imperialista cuyas raíces se hunden en lo más profundo de la historia de China. Sus miembros operan envueltos en superstición, tradicionalismo y oscurantismo.
Fanatismo absoluto: Los adeptos de la Liga no siempre comprenden la visión global de su líder, pero lo suplen con una fe ciega. Son entrenados desde la niñez en tácticas y combate, adoctrinados hasta alcanzar una lealtad fanática hacia la figura casi divina e inmortal de Longwang.
El fin justifica los medios: Para financiar su apocalíptica agenda, la Liga no tiene reparos en operar como el grupo criminal chino más poderoso del mundo, sosteniéndose a través del tráfico de armas, drogas (como el exótico veneno gu derivado de la mhalka) y personas. Además, son capaces de trazar planes de infiltración a décadas vista, como entrenar al propio hijo del Rey Dragón (Mark Wong) para infiltrarlo en el equipo del Centinela y, eventualmente, anexar los recursos del justiciero a su propia causa.
