Cuaderno de Bitácora de Elloid Ritcher

Día 1

Llegué a Penglai luego de haberme escabullido a uno de los cápsulas de escape durante el ataque a la flota.
Todavía puedo escuchar las alarmas cuando cierro los ojos.

No sé cómo sobreviví.

Terminé llegando a la bahía de embarque casi al mismo tiempo que con otros dos desgraciados igual de perdidos que yo. Uno era un médico extraño llamado Babuwe; el otro, Adam, un ex-marine con cara de haber visto demasiadas guerras para alguien tan joven.

Luego de una serie de acontecimientos, terminamos juntandonos nuevamente en el bar de la ciudad, ahí fue donde conocimos a la capitana Rachel Silverstein.

No apareció como una heroína ni nada parecido. Honestamente, parecía tan improvisada como nosotros. Pero había algo en ella… una seguridad rara. Como si el universo entero pudiera caerse a pedazos y aun así ella seguiría caminando hacia adelante.

Nos dijo que quería navegar por el espacio.

Y preguntó si queríamos unirnos.

Aceptamos.

No puedo hablar por los demás, pero yo… no tenía otro lugar al cual ir.

La capi explicó rápidamente que necesitábamos una nave, recursos y equipo. Para conseguirlos, aceptamos un trabajo gubernamental: encontrar una cura para la Tos Negra —una enfermedad que estaba empezando a extenderse por Penglai— y localizar una célula del White Noise, un grupo criminal que distribuía una droga llamada Jadshan.

Babuwe y yo trabajamos en la cura mientras los otros dos conseguían información.
Nunca pensé que ayudaría a sintetizar medicina en un edificio del gobierno pero supongo que el espacio cambia las expectativas rápido.

Logramos desarrollar la cura.

Luego vino la redada.

Y santo cielo… casi morimos.

El escondite estaba lleno de traficantes. Muchos más de los que esperábamos. Tuve que salir corriendo a pedir apoyo al gobierno local mientras los demás resistían como podían.

Cuando regresé con refuerzos, el lugar parecía una guerra pequeña.

Ganamos.

Apenas.

Le debo la vida a Adam, Mbawue... y a Rachel también.


Día 2

Después de capturar la célula del White Noise, decidimos usar el día para prepararnos antes de abandonar Penglai.

Compramos nuestra nave.

La NCIC Nellie.

Todavía no puedo creer que tengamos una nave propia.

También conseguimos provisiones, armas, armaduras y todo lo necesario para no morir apenas salgamos al vacío.

Mbawue y yo salimos luego a buscar tripulación.

Contratamos a un agente de seguridad llamado Ryu McCloud, un tipo duro pero bastante relajado. También adquirimos una sintética llamada ART2, aunque todos terminamos diciéndole “Arturita”.

Y entonces apareció Emilia López.

Científica.

Inteligente.

Demasiado inteligente.

El problema era que no podía abandonar su trabajo en Hauser Labs.

Nos habíamos resignado… hasta que recordamos que el gobierno tenía una misión precisamente relacionada con Hauser Labs.

Entramos a la oficina gubernamental.

Aceptamos el contrato.

Conseguir pruebas.
Destruir el edificio.

Simple.

Terrible, pero simple.

Ya sabíamos que Hauser Labs estaba relacionado con White Noise. Volvimos al escondite de los traficantes y encontramos un camión de la compañía lleno de Jadshan.

Eso confirmó todo.

Y entonces ocurrió algo que jamás olvidaré: luego de una negociación larguísima —que honestamente creo que ganamos porque la capitana marine sintió lástima por nosotros— conseguimos explosivos militares.

Mbawue salió de esa reunión cargando bombas como si hubiera comprado comida.

No sé si eso me tranquiliza o me asusta.