Semana 5.
LUCKKKKKKKKK! ¡¡¡¡TE ODIOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! ¡MALDITA SEA!
Semana 5, Entrada 2.
Todo comenzó en la noche... La alarma comenzó a sonar. Crede y yo nos pusimos en alerta y salimos al puente central, donde encontramos al slime que venía en uno de los viales de la sonda. Al principio intentamos atacarlo con armas de fuego, pero no estaba funcionando.
Al final se me ocurrió usar las bengalas y parecieron ser eficaces, por lo que comencé a lanzarlas mientras Crede peleaba con una araña que se fugó del terrario. En un momento de lucidez, pregunté a Luck qué tenía las bengalas y, cuando mencionó carbonato de sodio, recordé uno de los viales con agua carbonatada que venía con estas amenazas.
Yo corrí hacia el puente frontal para llegar al laboratorio y obtener ese vial para deshacernos del slime, pero fui atacado por la espalda; la culpable fue Arturita.
Intenté hacerla entrar en razón recordándole a Babuwe, pero no ayudó de mucho. Desde que comenzó todo esto, yo tenía una idea de lo que había pasado, pero no quería creerlo, pero al final... no me quedó otra opción. Grité el nombre de Luck y la nombré culpable de lo ocurrido; ella no lo negó.
Yo le pregunté por qué estaba haciendo esto, a lo que ella respondió cosas raras sobre escritos y tablas. Una vez Arturita rescindió su ataque, yo intenté traerla de vuelta, pero mis intentos resultaban nulos. Luck comenzó a drenar de oxígeno el área en donde estaba, por lo que decidí meterme por los conductos de ventilación para buscar ayuda médica.
Mientras avanzaba por la ventilación, pareció que perdíamos energía y por unos momentos floté dentro de los ductos antes de seguir avanzando. Una vez llegué al puente central, salí de los ductos para encontrarme con una araña enorme frente a frente. Aterrado, tomé una de las raciones que tenía encima y la lancé al otro lado de la habitación; para mi buena suerte, la araña prefirió la comida antes que a mí.
Durante este momento, al parecer Luck hizo que cambiáramos de rumbo, haciendo que chocáramos con asteroides, dañando la nave además de lanzar las cápsulas de escape. Yo intenté correr hacia dentro del puente, pero la situación de todo lo que estaba ocurriendo me golpeó y comencé a tener un ataque de pánico, tanto así que no me di cuenta de que aún estaba parado donde la puerta se cierra...
Algunas veces, aún puedo sentirla; a veces, duele, duele mucho...
No creo que pueda volver a subir al DeLorean sin verlo manchado de rojo...
