Nacido en el East Side de Betlam, Harold Hammond creció entre antigüedades, engaños y extorsiones mafiosas. Hijo de un comerciante aplastado por la familia Braschi y de una mujer que desapareció bajo oscuros rumores, Harold halló refugio en la hipnosis y la ilusión. Adolescente prodigio, fabricó sus primeros dispositivos mentales para defender a los suyos... pero el fuego que mató a su madre encendió en él una sed de justicia irredimible.
En 1965 intentó cambiar la ciudad desde dentro. Se postuló a la alcaldía y casi lo logra. Pero las amenazas y traiciones lo empujaron al límite. Cuando la mafia volvió a atacar a su padre, lo entendió: el sistema estaba roto. Abandonó la política y emergió como el Profesor Hypnos, decidido a imponer el orden por su cuenta. (Tuvo varios encuentros con el Centinela en esos años)
Sadie Hall fue su compañera en esta cruzada: abogada, activista, espía… y víctima. La mafia la secuestró y destruyó su mente. Aunque logró rescatarla, quedó rota. Internada en Dunwich, es hoy apenas un eco. Hypnos intentó restaurarla con su tecnología, pero sólo logró un reflejo vacío.
Desde entonces, su misión cambió: salvar la ciudad, cueste lo que cueste. Desde un dirigible-fortaleza, planea activar una torre hipnótica para controlar la ciudad. Recluta fieles —voluntarios o no— y todos comparten algo: ojos heterocromáticos, como Sadie.
¿Tirano o redentor? Betlam aún duda. Él, no.

Megalómano Hipnotizador